Creí, por eso escribo

Del lema "Creí, por eso hablé" (2Cor 4, 13) elegido por blogueros con el Papa, para el III Encuentro de blogueros con el Papa, nace este blog con el nombre de "Creí, por eso escribo"

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/71/Cosecha_de_sal_en_el_Salar_de_Uyuni.JPG
Bien es sabidos por todos que una comida sin sal queda desabrida y sin gusto. Nos cuesta comerla sin aderezarla y sin un poco de sal. Cuando oímos que el médico nos manda comer sin sal, se nos arruga la cara y se nos encoge el corazón. ¿Qué sería el mundo sin sal?
Y, Jesús, utiliza esa debilidad humana para darnos a comprender que nosotros, sus seguidores, somos la sal del mundo, pues sin proclamar su Palabra, el mundo estaría desalado y perdido en las tinieblas y oscuridad. Como la sal sirve para salar las comidas y preservar algunos alimentos, la Palabra de Dios, proclamada en el mundo, lo salva y lo vivífica.
Pero, puede ocurrir lo que me pasó a mí, se me fue la mano y la sopa me quedo muy salada. Cuesta también comerse una sopa un poco saladita. No gusta mucho. De la misma forma, una Palabra que no vaya acompañada del testimonio y de la vida vivida en la verdad y la justicia, no surte efecto. No sala sino desala.

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