Estos dos últimos años de mi vida, en los cuales además de llevar adelante mi vocación de esposa y madre también llevo esta misión de ser bloguera católica. Mi andadura bloguera puede resumirse en una simple frase y es la que da titulo a este pots: Decidí creer y Él hizo el resto.
La primera vez que esta frase se cumplió en mi vida tenia veintidós años, corría el año del 1997 y me resistía a dar el cambio y convertirte en un mujer asentada que tomara un rumbo en la vida normal y estable definiendo mi camino. Yo era una cabecita loca, que se negaba a madurar. Podría haber sido el perfil normal de una joven que lo tenia todo y que no quería responsabilidades serias, de no ser porque en mi vida ya había aparecido Jesucristo. Él fue ese pretendiente caballeroso que me daba mi espacio, aunque no perdía la oportunidad de tirarme los tejos y de declararme su amor, y eso a mi me desarmaba y me confundía y ponía todo mi mundo patas arribas. Porque de todos los hombres que me pretendían e intentaban echarme el lazo, Jesucristo era el que más me gustaba, pero yo no sabia ni porque y me daba más miedo Él que todos los demás juntos. Teníamos peleas como de novios y hubo un momento en que creí que hasta estaba perdiendo la cabeza y me estaba volviendo loca. Pero jolines, es que todo lo que Él me decía al silencio de mi corazón se cumplía literalmente en mi mundo. Aún así yo no me fiaba de Él.
Fue en Agosto del 97 y en la JMJ en París, donde vi claro que o decidía creer y dar el salto, o perdería la oportunidad de mi vida. ¿No te ha pasado nunca eso en tu vida? ¿Qué has estado en ese justo momento en que lo has visto tan claro, tan claro que aún con miedo por no estar convencido del todo, has sabido que debías de tomar la decisión de elegir? Yo lo vi entonces. El lema ese año fue: Maestro donde vives? Ven y lo verás. Yo no se en los meses previos al encuentro cuantas preguntas y excusas puse y cuantas veces dije que no iba, pero en el último momento su: Ven y lo verás me lo dijo todo, supe que o iba o me arrepentiría toda mi vida. Fui y volví, pero por el camino perdí para siempre el miedo a elegir a Jesucristo, aunque toda entera yo me diga que no. No sabría expresarlo en palabras, pero si lo has vivido, ya lo sabes, y si no, la próxima vez que Dios te pida algo, aunque con reservas y miedos, elige lo que Él te ofrece y sabrás para siempre de que hablo. Decidí creer y Él hizo el resto. Me ayudo a descubrir cual era mi vocación, la de esposa y cada día me ayuda a llevarla adelante en fidelidad, obediencia a mi esposo y sin dejar de ser yo misma, con mi carácter y mis cosillas. Y me dejó participar con mi esposo y con Él en lo más grande que puede Dios compartir con una pareja en crear vida y nos ha dado dos hijos a quienes entre los tres sacamos adelante.
Lo mismo me ha ocurrido en esta misión que un día me propuso de ser bloguera y anunciadle. A mi se me hizo un mundo, ¿yo? ¿Pero que voy a contar yo? No me veía capaz, en primer lugar porque no sabia nada de informática y porque visitando sitios que comenzaba a conocer, no me sentía capacitada. Todo lo que leía era demasiado bueno y yo demasiado mala. Sí, mala de verdad, y encima sabía que iba ha hacerlo con la cara al descubierto, no podía, no. Yo no se cuantas excusas le puse, pero entonces Él utilizó su misma técnica y me dijo: Escribe y lo verás. Y decidí creer y comenzar a escribir. Para mi no es fácil, ya lo digo y de verdad que se me hace cuesta arriba casi siempre. Pero Él está siendo tan generoso, se me da en tantas personas a través de la pantalla de mi pc. Que yo jamas creí que el Espíritu de Dios podría ser el mejor "transmisor" de todo Internet. Como se explica que Dios pueda darsenos a través de esto, yo no se como explicarlo, pero le siento y te aseguro que es el mismo que se me da en Comunión cada día en la Eucaristía. Lo se, porque cada vez que mi egoísmo y mi prepotencia decide tomar decisiones equivocas, como la de dejar de dar testimonio de mi fe por este medio. Él me mira con esa mirada de alma a alma y me pregunta simplemente: ¿No merece la pena que cuentes este momento a los demás y les digas que estoy deseando de tenerlo también con ellos?
Y me pone todo mi mundo de nuevo patas arriba y decido libremente creer, elegir escribir, por que se que todo lo que tengo que hacer es dar el primer paso y que Él hace el resto. Hoy es mi 2 cumpleaños bloguero y doy gracias a Jesucristo porque ha roto las cadenas de mi esclavitud que me empujaban a creer que por mi falta de constancia en todo lo que hago, nunca podría hacer esto aunque aprendiese todo lo demás. Pues bien, aquí estoy dos años después y llena de ilusión porque se que Él es el importante en todo esto y está deseando que le conozcas.

