![]() |
| Mt 16, 13-19 |
No
se explica que un hombre, en este caso, Pedro, pueda decir esta
confesión. Ningún hombre puede saber, y menos confesar de esta forma, la
certeza de que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Sólo el Padre
puede revelar tan grande confesión de fe en la boca de Pedro.
Entendemos
a Pedro, un hombre de carne como nosotros, y tocado por el pecado
original. Días antes de la Muerte del Jesús, le negó tres veces. Esa
debilidad indica que Pedro, a quien fue otorgado todo poder para dirigir
la Iglesia, es humano y pecador como cualquiera de nosotros. Pero con
la Gracia y la asistencia del del Espíritu Santo puede llevar a cabo su
misión.
Y
así ha sido a través de los siglos, hasta Benedicto XVI. Y continuará
con la próxima elección del próximo Papa. La fe es un don de Dios, y en
la medida que abramos nuestro corazón, como hizo Pedro y sus sucesores,
quedaremos abierto a su Gracia. El Espíritu Santo nos asistirá y nos
iluminará para seguir los caminos que conducen a vivir nuestra vida
según la Voluntad del Padre.


